
Desde que se montó en tarima a las 8:30 p.m. nadie paró de bailar. Aquello marcó el ritmo del concierto. Incluso niñas y niños que no superaban los 12 años corearon con pasión y sentimiento las 14 piezas que interpretó el cantante.
Él estaba sorprendido. Y agradeció que los padres hayan llevado a sus hijos a su concierto. «Gracias a todos los padres de familia que están aquí con sus hijos. Para mí es una satisfacción tan grande estar con mis padres, que me encanta saber que vinieron en familia a verme», dijo el puertorriqueño, quien estuvo acompañado por un cuerpo de baile de alto nivel.
Siguió con Caile, tema dedicado a las mujeres solteras de la noche; El tra, pieza que enloqueció por completo a los fans con sus más que insinuantes movimientos de cadera; Suéltate, La busco, y Sol y arena, canción con la que amenazó quitarse el pantalón. Todas las chicas se lo pedían a gritos: «Que se lo quite, que se lo quite…». Y él les hizo caso. Pero sólo llegó a quitarse la correa.
«Quería desearle Feliz Navidad Venezuela. No importa el problema que estén atravesando en estos momentos, Jesucristo existe y los va ayudar. Deseo que pasen las mejores fiestas de su vida», dijo en dos ocasiones.
Entre movimientos subidos de tono y la euforia de las fanáticas, Tito el Bambino continúo con La nena de papi, En la disco, Te quiero volver a ver, Déjala caer y finalizó por supuesto con su éxito más reciente El amor, tema que fue coreado por todos los asistentes, incluyendo los técnicos de tarima, bomberos, policías y gente de seguridad.
Texto: Cortesia Dubraska Falcón – EL UNIVERSAL
Fotos:Omerin Otamendis
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