A pesar de contar con una escultural figura, Salma Hayek confesó que cuando era adolescente vivía muy preocupada
por su cuerpo tan delgado y lo que más deseaba en la vida «era que le crecieran los senos».
«Yo era la más joven de la clase y todas esas chicas estaban empezando a tener senos y en mi cuerpo no pasaba lo mismo. Tenía mucho miedo», indicó la actriz orginaria de Veracruz.
La también productora agregó que la fórmula milagrosa que utilizó para que el busto le creciera fue «el agua bendita».

«Puse mis manos en agua bendita y le pedí a Jesús que me diera senos grandes», compartió Hayek a la revista «Quién».
A Salma también le faltó dar las gracias al cirujano plástico que «la transformó» tras mudarse a Los Angeles, para probar suerte en el cine de Hollywood.
Fuente: labotana.com
