Ya son adultos. Se nota en sus caras, en su estilo y, sobre todo, en sus sonidos. Son 18 años creando acordes, fusionando ritmos, con sello propio.

 Alcanzaron la mayoría de edad en la música y no hay mejor forma de celebrarlo que con los panas y las cervezas. Y así lo hicieron la noche del jueves en el Anfiteatro del Sambil, en una rumba en la que no faltó ni un invitado, para brindar por los Amigos Invisibles. Poco después de las 8 pm, el guitarrista de la banda, Cheo, se desprendió de las cuerdas para darle color al preámbulo de la velada. Se puso el traje de DJ Afro y puso a bailar a más de uno con sus mezclas de electrónica con Los Beatles, Michael Jackson, Locomía y hasta El General.

Fue a las 9:40 pm cuando el escenario quedó a oscuras y se llenó de los miles de aplausos de un anfiteatro abarrotado. Los Invisibles aparecieron, después de la presentación que les hizo Pastor Oviedo y César Miguel Rondón, con una descarga como introducción, un abrebocas de lo que sería el resto de la noche en efectos y música. Sexy fue la primera de una lista de 10 canciones que se escucharon sin parar, la fórmula que han utilizado en sus discos. Amor, Yo no sé, Diablo, En cuatro y Esto es lo que hay fueron algunos de sus éxitos que se mezclaron con Mentiras, Loco por tu amor y Óyeme nena del nuevo álbum Comercial.

Durante un poco más de dos horas se escucharon 27 temas de toda su carrera, coreados en masa como Vecina y Disco anal. También los acompañó Mariana Vega, para cantar Viviré para ti. Después de una noche bañada de aplausos, papelillos y fuegos artificiales, los Amigos Invisibles se despidieron con El baile del sobón. El público comenzó a pedir otra y también les cantó Cumpleaños.

Así aparecieron de nuevo para entonar una versión de El barro con acordes setentosos, Playa azul y Qué rico. Todos pedían más, pero el cumpleaños había terminado. 

Texto Cotesia: Ultimas Noticias

Fotos: Joel Vasquez/ Omerin Otamendis

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