Por no haber recibido respuesta a las cartas que ha enviado a Justin Bieber y porque ya no quería sentir que era «nadie» en la prisión, un asesino convicto contrató a dos hombres para que castraran al cantante con unas tijeras de podar y luego lo mataran.
Dana Martin purga una condena de cadena perpetua por los delitos de violación y asesinato de una joven de quince años de edad. El individuo está obsesionado con el ídolo canadiense y tiene tatuado su rostro en una pierna; ha intentado contactarlo en numerosas ocasiones, pero la indiferencia de Bieber lo ha enfurecido y por eso urdió el macabro plan para castigarlo y acabar con él. Los ejecutores de sus órdenes hubieran recibido dos mil quinientos dólares por cada uno de los testículos de Justin.
Varios medios reportan que los hombres contratados por Martin debían estrangular a dos personas, no relacionadas con el cantante, y luego atacar a Justin y a su guardaespaldas. Por fortuna, los sujetos fueron detenidos por antecedentes penales antes de cometer los crímenes y Martin reveló los detalles de su plan, del cual la víctima final sería Bieber.
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