(AFP) – PARÍS — El modisto británico John Galliano, ex estrella de la casa Dior, aseguró el miércoles a un

tribunal francés que lo juzga por insultos antisemitas y racistas y al que confesó sus adicciones, que «toda mi vida he combatido los prejuicios, la intolerancia y la discriminación».

«Toda mi vida he combatido los prejuicios, la intolerancia y la discriminación a la que yo mismo he sido sometido» por ser homosexual, indicó Galliano al Tribunal Correccional de París presidido por Anne Marie Sauteraud, luego de que la sala aceptara ver un video en el marco del juicio contra el modisto por insultos que profirió a clientes en un bar parisino.

En ese video difundido el 28 de febrero por el diario británico The Sun, el diseñador británico de 50 años, residente en París desde 1990 y despedido tras el escándalo de la casa Dior de la que era director creativo, insulta a personas sentadas en una mesa junto a la suya en el bar La Perle del barrio parisino del Marais.

«Amo a Hitler (…) Gente como ustedes estarían muertos. Sus madres, sus padres serían unos putos gaseados», les dice Galliano en ese video grabado con un teléfono celular.

El miércoles, durante la audiencia que comenzó a las 15H50 locales (13H50 GMT) en presencia de varias decenas de periodistas, Galliano, vestido de negro, con el cabello suelto y dirigiéndose al tribunal mediante un traductor sostuvo: «no adhiero a esas opiniones». «Nunca han sido mis convicciones», afirmó antes de disculparse por «la emoción provocada por este asunto».

«En el video veo a alguien que necesita ayuda, que es muy vulnerable (…) El hombre del video no es John Galliano (…) Es el envoltorio de John Galliano, es alguien que ha sido agotado», agregó.

Antes, el modisto británico nacido en Gibraltar, hijo de un plomero anglo-italiano y de una española, confesó al tribunal que padece una «triple adicción» al alcohol, los somníferos y el valium.

«No recuerdo muy bien lo que pasó», aseguró John Galliano que explicó a los jueces que estaba «sobrecargado» de trabajo y que tras perder a su padre en 2005 y a un «muy querido amigo» en 2007 que lo «protegía de todo» se dedicó a beber cada vez más antes de caer en las adicciones.

Pruebas, desfiles, discursos, viajes… «era una presión muy fuerte», afirmó al tribunal en voz baja. «No podía ir a trabajar sin tomar mis píldoras», aseguró.

«Ahora, me siento mucho mejor», dijo el diseñador que con el rostro tenso y pálido indicó al tribunal que estuvo dos meses en Arizona (Estados Unidos) haciendo una cura de desintoxicación de todas sus adicciones.

Ante el tribunal, la primera demandante, Géraldine Bloch, aseguró que el 24 de febrero Galliano la insultó en la terraza de ese bar y le dijo «dirty jewish face» (sucia cara de judía).

«Me parecía una situación tan injusta, que me denigrara gratuitamente», agregó la mujer antes de admitir que el modisto hablaba en voz baja «como hoy».

Su acompañante, Philippe Virgitti denunció a Galliano por haberlo tratado de «fucking asian bastard» (bastardo asiático de mierda).

Una segunda demanda fue presentada por una mujer de 48 años identificada como Fatiha que afirma que en el mismo bar, el 8 de octubre de 2010, Galliano le gritó «fucking ugly jewish bitch» (puta y fea judía de mierda).

Galliano podría ser condenado a una pena de hasta seis meses de cárcel y 22.500 euros de multa (32.000 dólares).

La sentencia se conocerá dentro de varias semanas.

Asociaciones de lucha contra el racismo también demandaron al modisto.

El juicio coincide prácticamente con el desfile de moda masculina de la marca John Galliano previsto el viernes próximo en París, segunda colección de esa marca en ausencia de su fundador, que se caracterizaba por unas sorprendentes puestas en escena.

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