Un periodista británico proveniente de los tabloides sustituye al entrevistador más famoso de EE.UU. »¿Qué tal lo he hecho?»,

preguntó Piers Morgan al final del programa de entrevistas de CNN en el que debutó como sustituto de Larry King este lunes. Su invitada, Oprah Winfrey, le contestó: «Has estado sorprendente». Sin embargo, la crítica de la prensa anglosajona se dividió entre los que consideran que Morgan estuvo arrebatador, como ‘The Philadelphia Inquirer’, y quienes creen que fue «blando» y «halagador», como ‘The Boston Globe’.

Lo cierto es que la expectación no podía ser mayor, ya que el histórico Larry King, el entrevistador más popular en EE.UU., dejó su puesto en manos de Morgan, un polémico periodista británico procedente del mundo de los tabloides.

Morgan ha sido acusado de ególatra. Sus tres volúmenes de ‘memorias’ que ha escrito han sido motivo de mofa para sus enemigos, que han resaltado la vanidad del periodista al relatar que las mujeres se le tiran encima. También confesó que su único sueño era ver su rostro en dos enormes vallas publicitarias en Times Square.

La nueva estrella televisiva de CNN ya ha declarado que imprimirá su propia personalidad y que emitirá fragmentos de entrevistas grabadas de antemano. «Los programas de entrevistas hay que hacerlos con las técnicas de los tabloides», afirmó. A los 24 años fichó para coordinar la página de famosos del diario sensacionalista ‘The Sun’. De ahí pasó a su versión dominical, ‘News of the World’, y de ahí al ‘Daily Mirror’, al que convirtió en guardián de las esencias del laborismo.

Y luego saltó el escándalo, cuando se descubrió que había invertido en una empresa recomendada en las páginas del ‘Mirror’, y se vio obligado a dimitir tras publicar fotos de torturas perpetradas por oficiales británicos en Irak que resultaron ser un montaje.

En el año 2004 pasó a ‘America’s Got Talent’, el concurso de talentos de la televisión americana, donde volvió a la cresta de la ola. Una entrevista en la que el ex primer ministro británico, Gordon Brown, le contó entre lágrimas la muerte de su hija Jennifer le valió consagrarse como afamado entrevistador.