La oxitocina es comúnmente conocida como ‘hormona del amor’ o ‘molécula afrodisíaca’ por su papel
en las relaciones interpersonales. Los estudios demuestran que está involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales, así como en la formación de vínculos de confianza y generosidad entre personas.
Además, juega un papel relevante tanto en la formación y en el mantenimiento de los lazos que se crean entre una madre y un hijo, como en los apegos sexuales. De hecho, esta hormona está relacionada con los patrones sexuales, ya que se piensa que su funciones asocia al contacto y el orgasmo.
En concreto, la oxitocina se libera en grandes cantidades durante el parto como consecuencia de la distensión del cérvix uterino y de la vagina, así como en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé, acción que facilita la lactancia.
De este modo, se puede decir que estimula el deseo de protección, propiciando el apego de la mujer tanto a los hijos como a su pareja, además de asociarse a un nivel mayor de felicidad.
Jennifer Talaverano / NetJoven
