Marcia Celeste Fernández, la ex asistente de Gabriela Spanic que se encuentra en prisión, asegura que durante el tiempo que vivió al lado de la actriz fue sometida,

privada de su libertad e, incluso, fue víctima de acoso sexual. Así lo afirman sus padres, Horacio Fernández y Susana Babio.

A casi un año de tener pláticas directas con su hija, quien se encuentra recluida en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, ésta, aseguraron, les confesó una serie de atrocidades cometidas en su contra.

Expresaron que Marcia Celeste padeció de unos celos enfermizos cuando Spanic ingería bebidas alcohólicas y perdía contacto con toda realidad.

«Estaba obsesionada con mi hija, no la dejaba salir sola y tener amigos; mi hija nunca pensó que trabajar con ella le costaría su libertad. Nunca voy a olvidar cuando en el careo la señora Spanic traía puesta la bufanda que yo le regalé a mi hija, la mujer tiene uno celos enfermizos».

«Si a Celeste la visitaba un amigo tenía que ser en su casa, no la dejaba salir sola. La señora no la dejaba tener amigos, me llamaba a Argentina a las tres de la mañana para decirme que Celeste iba a la peluquería y que se ponía linda, yo le decía es una chica joven que tenía que salir».

El miércoles, en conferencia de prensa, la madre de la joven presa señaló que Spanic amenazaba en forma constante a Marcia con que le devolviera todo lo que le había dado, desde vestimenta hasta viajes por el mundo, en caso de que quisiera renunciar o alejarse de ella.

En su más reciente viaje a Argentina, Babio explicó que su hija le expresó un terror inmenso por las actitudes de la actriz. Incluso, en algún momento, Spanic, sostuvo Babio, le pidió a su ex asistente maquinar ataques contra sus compañeros de trabajo (actores) que veía la misma Spanic como competencia laboral.

Horacio Fernández y Susana Babio buscarán una sentencia absolutoria para su hija, acusada de envenenamiento con sulfuro de amonio (según abogados de Marcia Celeste), en contra de la venezolana, su hijo y su mamá, entre otras personas.

Reforma