Manuel Sainz es periodista, locutor, escritor, profesor, chef por vocación y agrónomo, especializado en fitotecnia. Este hombre multifacético es reconocido por su excelente labor
como ancla de Noticiero Venevisión. El periodista recuerda que entró al canal de La Colina cuando buscaban a una persona para sustituir a Daniela Kosán en la sección del tiempo del noticiero. “Revisando el periódico -recuerda el comunicador- veo en un taquito en farándula que le estaban haciendo casting a hombres también para sustituir a Daniela. A mí me llamó la atención y creía que ese trabajo lo podía hacer bien. Hice el casting y resulté escogido. Me encargué de la sección del tiempo, luego les hice las vacaciones a Fausto Malavé, a Unai Amenabar y Eduardo Rodríguez. Fui agarrando experiencia como ancla. Al tiempo, Fausto se fue a hacer el programa La Fiebre del Dinero y yo entré a reemplazarlo en la emisión estelar a mediados de 2001”.
El comunicador ha asumido grandes responsabilidades dentro de Noticiero Venevisión. Condujo en su primera temporada, y durante tres años, el segmento Noticiero Venevisión Contigo. Sainz señala: “Fue una experiencia maravillosa, porque a través de ese espacio logramos encontrar a personas desaparecidas, se reencontraron personas y se concretaron donaciones de medicamentos”.
– El hecho de ser periodista te da la oportunidad de hacer una labor social importante, tal como ocurrió con la sección El Buen Venezolano, que al igual que Noticiero Venevisión Contigo, son campañas concientizadoras de “Noticiero Venevisión”.
– Es otra de esas oportunidades que me han otorgado. El Buen Venezolano es un mensaje positivo que impacta. Es una exhortación optimista a hacer las cosas bien. Siempre he estado relacionado a la sociedad por mi labor como periodista, además soy docente por vocación y siento que las personas que tenemos algo que aportar debemos hacerlo aquí y ahora. Considero que en ningún lugar más que en Venezuela estamos necesitados de educación y yo mientras tenga la oportunidad voy a seguir haciéndolo. Desde hace 13 años soy profesor en la Universidad Central de Venezuela y soy jefe de la cátedra de radio en la escuela de comunicación social. Allí estoy enseñado, tengo ese privilegio y esa motivación de contacto y de aporte a la sociedad, porque en la medida que tengamos mejor educación vamos a ser mejor pueblo y llegar más lejos.
– ¿Qué te ha dejado este contacto con las nuevas generaciones?
– La educación te obliga a hacer investigación y a estar actualizado. Como te relacionas con gente tan joven pues te mantienes joven, con el simple hecho de ver cuáles son sus inquietudes, cuales son los códigos que manejan. No sé cuánto es lo que uno da en comparación con lo que uno recibe, que es mucho, uno se llena mucho con la docencia.
– ¿Qué necesitan las nuevas generaciones para enfrentar el arduo ambiente que se vive actualmente?
– Yo exhorto a mis alumnos a que tengan conciencia de la importancia de ser comunicadores sociales, porque los comunicadores sociales somos agentes modeladores de conducta, somos ejemplo a seguir y la gente nos ve y nos imita. Nosotros tenemos una responsabilidad muy grande en las cosas que decimos y en la forma como las decimos. Otro punto importantísimo es que sean empedernidos lectores. Los griegos decían que somos lo que comemos, y yo digo que somos lo que leemos, si no leemos estamos desnutridos. También deben tener en cuenta que no somos la noticia, somos quienes damos la noticia. No somos la estrella. La noticia es nuestra verdadera protagonista.
– ¿Atributos de Noticiero Venevisión?
– Su principal atributo es la pluralidad. Es un espacio donde todas la voces se escuchan. Un sitio donde todos los venezolanos puedan hablar y se puedan escuchar. El hecho que podamos tener la oportunidad de escucharnos los unos a los otros, nos va a permitir contar con un punto de coincidencia como venezolanos, como seres humanos, como gente que quiere lo mejor para el país, de repente con puntos de vista distintos, pero con un propósito único que es que seamos mejores.

– Fuera de cámara, ¿qué sueles hacer en compañía de tu familia?
– Tengo tres hijos y mi esposa se llama María Carolina. El mayor se llama Alain de 14 años, le sigue Iñaki de 12 años y Elaia que va cumplir nueve en julio. Cuando podemos bajar a la playa lo hacemos y cuando no aprovechamos de subir El Ávila, que es una de esas cosas maravillosas que tenemos en Caracas. Tengo una pasión que compartimos en casa: la gastronomía. Nos gusta mejorar algunos platos, explorar nuevos sabores.
– ¿Has pensado hacer de la cocina un negocio familiar?
– Realmente no, aunque me lo piden mucho. Realmente lo hago para compartir con la familia, pero no está planteado. Es una cosa que disfruto mucho junto a mi familia y amigos.
– ¿Tus hijos han manifestado inclinaciones artísticas o han dicho que quieren ser periodistas?
– No ninguno ha manifestado inclinaciones de ser periodista. Mi hijo mayor tiene una voz extraordinaria y tiene un donde de gente maravilloso. Iñaki tiene un oído musical fuera de serie y canta bellísimo, además es guapísimo y mi hija chiquita es una muñeca, es preciosa, también con mucha personalidad. Yo los apoyaría en todo lo que quisieran ser. Tendrán en mí al mejor cómplice. Si quieren ser mecánico, plomero, periodistas, ingenieros nucleares o astronautas conmigo cuentan para lo que les haga feliz.
– ¿Continúa haciendo campañas relacionadas a la diabetes?
– Hay una campaña formal que es la que hago con un laboratorio. También está una campaña individual que realizo gracias al posicionamiento que me ha dado el hacer estos comerciales, pues me han permitido acercarme a la gente y compartir mi experiencia de vida. Mostrar cómo teniendo la condición de diabético se puede llevar una vida normal, siempre y cuando se lleve una dieta sana, se hagan ejercicios y se mantenga un control endocrino. Esa combinación es lo que hace la diferencia en tener problemas severos o realmente tener calidad de vida.
