La elegancia de Florence Welch se tomó por completo el Parque O’Higgins brindando un gran cierre en un domingo lleno de calidad.
El día domingo de Lollapalooza tenía la misión de superar en música y calidad al día sábado, que cerró en alto junto a Eminem , y vaya que lo hizo con creces gracias a los tremendos shows que Alabama Shakes, Noel Gallagher, Ghost, Aguaturbia y Florence & the Machine brindaron.
Y como ya es un clásico, el calor es el primer invitado en el Parque O’Higgins , lugar que congregó cerca de 70 mil personas en su cierre. Pese a las dificultades que hubo en la locomoción colectiva de Santiago, la gente llegó desde temprano para disfrutar de la sorpresiva música tuareg de Tinariwen o la pedagogía de Cantando Aprendo a Hablar en Kidzapalooza.
Por su parte, Vintage Trouble causaba sensación en uno de los escenarios principales, al igual que Babasónicos . Los argentinos se presentaron con éxito, mostrando clásicos como “Putita” o “Yegua” o material nuevo como “La Lanza” o “Los burócratas del amor”.
La potencia musical iba subiendo merced de los shows del alemán Seeed, Twenty One Pilots y el punk progresivo de Bad Religion , que no logró encantar lo suficiente al público, cosa que sí hizo, y con creces, Alabama Shakes.
Lo sucedido a las 17:15 horas en el VTR Stage fue nada más ni nada menos que uno de los mejores shows de la historia de Lollapalooza.
Desde que empezó a cantar, la fuerza de la voz de Brittany Howard envolvió a todos los asistentes en el Parque O’Higgins y les pateó la cabeza, transformando en comunión una tarde calurosa, una especie de misa que sólo el blues-rock con tintes de góspel que tiene esta banda estadounidense sabe hacer.
Canciones como “Hold On”, «Dont Wanna Fight», «Over My head” y «Gimme All your love» , transportaron el recuerdo de Janis Joplin y Amy Winehouse gracias al vozarrón de Britanny.
La tarde continuó y la electrónica se tomó el Movistar Arena con Gramatik o A-T rack, mientras que La Guacha y Oddó sacaban la cara por Chile en el Lotus Stage del Teatro La Cúpula. Todo avanzaba puntual y a la hora, hasta que llegó el show de Noel Gallagher y sus High Flying Bird.
El ex Oasis salió con 15 minutos de retraso, pero lo retribuyó con un sólido show, donde mostró su trabajo solista y éxitos de la banda que lo catapultó a la fama, como “Champagne Supernova”, “Wonderwall” y “Look Back in Anger” , con la que cerró su show junto a un coro de sobre 40 mil personas que ya estaban en el parque.
Por su parte, la potencia del metal de Ghost y el electro-pop de Die Antwoord, con el error de Yolandi Visser al saludar a Argentina en suelo chileno, cerraron el Acer Stage, más conocido como escenario alternativo.
Casi en simultáneo, los encargados de cerrar el Lotus Stage, donde gran parte de la legión chilena se presentó, fueron los legendarios de Aguaturbia , donde la pareja compuesta por Denisse y Carlos Corales demostraron por qué tienen tan bien ganado el cetro de los padres del rock chileno. Son como el vino, mientras más pasan los años, mejor se ponen. Aplausos para un show brillante.
Y finalmente, el cierre. Pese a que el electro de Kaskade fue quien bajó el telón en el Movistar Arena, afuera, en la elipse, cerca de 50 mil personas vibraron con el energético show de la británica Florence Welch junto a su The Machine .
La belleza y elegancia de esta banda que mezcla el pop con sonoridades de jazz, soul e indie tuvo una maciza presentación ante una fanaticada que la espero durante todo el día e iluminó el Parque O’Higgins con flores que le tenían a ella, una vocalista con la energía de correr de lado a lado, descalza, sobre el escenario.
Cautivante de comienzo a fin. Hipnotizante por su voz y tierna por su mirada. Florence & The Machine fue un cierre digno para un gran Lollapalooza, un cierre que tuvo un homenaje a unos grandes de la música: a The Beatles.
Cristian Neira
