En un principio se quejó porque la revista W no la respetó y dejó al descubierto sus zonas íntimas. Pero recientemente
se retractó.
La revista mostraba a Kim en varias fotos tapada con líneas de texto y en otras cubierta con pintura plateada. Antes de hacer la producción, habían acordado que cubrirían las partes de las fotos que mostraran sus partes íntimas. Según ella, la revista no cumplió. “Siento que se han aprovechado mucho de mí. He aprendido la lección: nunca me volveré a quitar la ropa, aunque sea para Vogue”, concluyó la celebrity.

Pero recientemente la revista US Magazine publicó unas declaraciones de la conductora en la que ella admite que fue víctima de una primera impresión: «viéndolas de nuevo, amo las fotos. La revista W es un ícono, estoy feliz de haber hecho la sesión y feliz de las fotos».
