Voy en el tren y en el mismo vagón viajan conmigo personas que por su físico, aspecto, manera de vestir y hasta algunos,

por la forma de hablar, puedo deducir que son de diversos continentes. Veo asiáticos, africanos, indianos, latinos, ingleses, en fin… muchas personas que manejan diversas culturas y me llamó la atención que todos somos humanos, pero manejamos diferentes códigos y estilos de vida. Hoy escribo una página más de este DIARIO ABIERTO que mostrará algunas curiosidades y costumbres en el mundo.

Cuando nos relacionamos con personas de otras culturas, no hay cómo substituir una cuidadosa receptividad a las relaciones interpersonales, el poder de la observación, las preguntas eficaces y el buen sentido común. Se puede aprender mucho observando cómo las personas de la misma cultura se tratan entre sí. No se debe tener temor de hacer preguntas ya que la mayoría de ellas responden muy positivamente a preguntas sobre su propia cultura. El hacer un esfuerzo sincero para encontrar lo positivo en las contribuciones históricas, literarias y culturales de una sociedad; el aprender algunas frases amables en el idioma de otra persona, y el mostrar apreciación por la comida y música de otra cultura pueden tener efectos verdaderamente positivos en nuestra vida.

Entonces, no es que no existan las diferencias culturales. Hay diferencias reales entre los pueblos que nos dan mucha riqueza (y a veces un poco de humor). A mi parecer, las personas tienen mucho más en común que lo que se suele pensar, tal como la necesidad de afiliación y cariño, de participación y de contribución. Cuando se mira más allá que el exterior y las apariencias, no quedan tantas diferencias después de todo. Es ventajoso comprender las costumbres de una cultura ajena. El peligro viene cuando nosotros actuamos sobre generalizaciones basadas en asuntos más serios tal como el contacto visual, espacio personal, contacto físico y el interés en la participación.

Acá en Gran Bretaña y Europa es común saludarse con dos besos (incluso algunos hombres entre ellos), mientras que en América sólo con un beso basta y en el caso de los caballeros se dan un buen apretón de mano. Las rusas, a menudo pasean tomadas del brazo con sus amigas. Los ingleses no dan “buen provecho”, ni piden “la bendición”, los automóviles llevan el volante del lado derecho y las señalizaciones de tránsito son a la inversa que en América. La manera de vestir son todos ejemplos de posibles diferencias culturales y tradiciones que varían según la nación o cultura.

Otros ejemplos que pude conseguir por Internet fueron estos: los búlgaros dicen «sí» moviendo la cabeza de lado a lado, y dicen «no» moviéndola de arriba a abajo. En Bangladesh, los niños de 15 años pueden ser encarcelados por hacer trampa en sus exámenes finales. En Italia es ilegal construir ataúdes de cualquier otra cosa que no sea madera o cáscara de nuez. Un punto rojo en la frente de una mujer hindú significa que se trata de una mujer casada. El marido lo dibujaba en la antigüedad con su propia sangre. Hoy en día, las adolescentes suelen llevarlo pero de diversos colores. El rojo es un color reservado para las casadas.  

En el antiguo Egipto, los sacerdotes se arrancaban todos los pelos de su cuerpo, incluyendo las cejas y las pestañas.

En fin, el prestar atención a las costumbres y a las diferencias culturales pueden darle a alguien fuera de esa cultura una mejor oportunidad de asimilación o aceptación. El ignorar éstas puede causarle problemas o disgustos a una persona desprevenida. Es ventajoso comprender las costumbres de una cultura ajena. El peligro viene cuando nosotros actuamos sobre generalizaciones basadas en asuntos más serios tal como el contacto ocular, espacio personal, contacto físico y el interés en la participación.

Adriana Rodríguez B.
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