Culminó  el encuentro de cine venezolano más importante. El transexualismo y la venganza se impuso en Mérida. La 5ª edición del Festival de Cine de Mérida llegó a su fin con un balance muy positivo: Una gran cantidad de óperas primas y un elevado nivel en la calidad de las producciones nacionales, culminando la obligada cita del cine nacional con dos películas que detentaron la gran mayoría de los renglones.
“Cheila.Una Casa pa´Maita”, dirigida por Eduardo Barberena, fue la triunfadora de esta nueva edición. Además de imponerse en la preferencia del público, también ganó en los renglones de Mejor Guión, Mejor Película y Mejor Dirección, esta última la comparte con “Muerte en Alto Contraste” del realizador César Bolívar, la cual también obtuvo el premio especial del jurado, Mejor Actor por la interpretación de Eric Wilpredt, Mejor Fotografía, Montaje. “Día de Naranja” de la realizadora Alejandra Szeplaki  ganó las categorías de Mejor Música y Mejor Dirección de Arte, en tanto que “Macuro, la fuerza de un pueblo”, de Hernán Jabes, obtuvo la de  Mejor Ópera Prima.

La protagonista de “Cheila. Una casa pa’ Maita”, Endry Cardeño, obtuvo el premio a Mejor Actriz, en tanto que Violeta Alemán, la madre de la protagonista en el film, obtuvo el de Mejor Actriz de Reparto.

Por su parte “Zamora”, de Román Chalboud, ganó el premio por Mejor Sonido, responsabilidad a cargo de Josué Saavedra; “Son de la calle”, del director Julio César Bolívar, hijo de César Bolívar, ganó en el renglón de Mejor Cámara.

“Cheila. Una Casa pa’Maita”  es una película que se atreve a explorar un problema en la sociedad no muy abordado hasta ahora por la cinematografía nacional, como es la aceptación de los transexuales y la pobreza desde otra óptica a través de la historia de Cheila, quien regresa de Canadá para pasar las navidades con su familia y dar la gran noticia de que pronto se cambiará de sexo, el punto de inicio de una historia conmovedora. Por su parte, “Muerte en alto contraste” nos lleva a la venganza y el amor: Gabriel, de niño, presenció la muerte de sus padres, ahora adulto se convierte en policía para buscar justicia.

El jurado de este año, integrado por los cineastas criollos Mariana Rondón, Diego Rísquez, Oscar Garbisu, el periodista venezolano Alfonso Molina y el colombiano Carlos Moreno, realizador de “Perro Come Perro”.
 
La clausura

La premiación se llevó  a cabo en el Teatro César Rengifo de Mérida donde se realizó  un merecido homenaje a cuatro personalidades del cine: Héctor Parra, proyeccionista de la Cinemateca Nacional desde hace más de 50 años; Oscar Garbisu, coordinador del Archivo Fílmico de la institución; Diego Rísquez, realizador venezolano con más de 30 años de trayectoria; y el desaparecido Julio Miranda, crítico e investigador cinematográfico.

Comentó Rísquez, que con este homenaje por su trayectoria siente que está envejeciendo abruptamente; sin embargo no desestimó la oportunidad de ofrecer un mensaje a las nuevas generaciones. Para él, el cine se ha hecho a fuerza de vencer obstáculos pero hay un problema de disciplina y de soñar, y “la única forma de hacer realidad un sueño es creyendo”, finalizó. (Fin/ Laura Vogel)