Nueva Jersey (ESTADOS UNIDOS). En cuanto aparece en el escenario, Britney Spears advierte que no hay «nadie
como ella», y amenaza a sus fans con su ya conocida sentencia: «No soy tan inocente».
Con esta frase, «I’m not that innocent», clásica de su tema «…Baby One More Time», La Princesa del Pop da inicio el concierto del Femme Fatale Tour, en el Izod Center de esta ciudad.
Caracterizada como agente secreta, es secuestrada por dos espías que intentan que no lleve a cabo su show, el cual traerá el 3 de diciembre al Foro Sol.
La cantante causó furor entre la gente que llenó el inmueble, adaptado para 14 mil personas, según organizadores.
Con «Hold It Against Me» aparece, enfundada en un atuendo metálico, y sentada en su trono, custodiada por ocho bailarines. Es la Britney futurista.
Sigue con «Up n’ Down» y «3», después de salir de unas jaulas, para luego recorrer la pasarela que llega hasta la mitad del lugar, cantando «Piece of Me».
Habla poco, baila guiada por sus bailarines y se le nota que en algunas canciones se apoya en pistas, como en «Big Fat Ass».
«¿Qué onda New Jersey? ¿Vienen a divertirse conmigo? Qué bien, gracias, porque yo soy la reina, ustedes me hacen sentir así», es una de sus pocas frases.
El público está formado en su mayoría por mujeres: chicas que crecieron con la música de la cantante, y que ya son mayores, corean sus canciones.
«Don’t Let Me Be the Last to Know» es la única balada en el repertorio de 21 canciones, en las casi dos horas del show. Montada en un columpio, se eleva por lo alto mientras un acróbata hace piruetas a su alrededor.
En «How I Roll», arriba de un pequeño mini cooper, invita a subir a un asistente, seleccionado de entre la concurrencia. Comienza «Lace and Leather» y le hace un baile muy sensual. El afortunado, Frank, trata de darle un beso. No lo consigue.
Ya para entonces se ha quitado la chaqueta, el atuendo plateado, y muestra un leotardo rojo.
Utiliza «If U Seek Amy» como pretexto para homenajear a Marilyn Monroe, con una amplia falda blanca y sobre una rejilla en la que posa para los fotógrafos, recordando la película La Comezón del Séptimo Año.
La famosa frase «It’s Britney bitch» arranca el segmento donde sale vestida como reina egipcia, con túnicas y maquillaje acentuado, interpretando «Gimme More», para luego continuar con «Boys», «…Baby One More Time» y «S&M».
Canta y baila, mientras en la pantalla aparecen imágenes de un hombre desnudo en «I’m a Slave 4 U», y luego, muestra sus gustos «sadomasoquistas» con atuendos de piel, fuetes y látigos en pantalla para acompañar «I Wanna Go», en la que invita a varios fans a que suban a bailar.
«Son fantásticos, nos vemos pronto. Gracias», dice, antes de despedirse con «Womanizer».
El encore lo hace vestida al estilo oriental, con kimono y una peluca. Es «Toxic», una de sus canciones más populares.
El show concluye con «Till the World Ends», que interpreta junto a Nicki Minaj, su telonera.
Telonera rosada
Antes de que apareciera Britney Spears, Nicki Minaj, la nueva sensación del rap-pop, pintó de rosa el Izod Center.
Con una actuación de casi 40 minutos, enloqueció a la fanaticada que ya estaba muy familiarizada con sus temas y con el concepto de su álbum ‘Pink Friday’.
«Toda yo soy divertida, y perra, y linda, y maldita, y estúpida, y lista. Soy una mujer, muy mujer», dijo Nicki a la mitad de su presentación, en la que combinó sus composiciones con sampleos de todo tipo de canciones, que fueron de Michael Jackson y Lionel Richie, a Enya y Usher.
Con cinco cambios de vestuario y una peluca rosa, «La Minaj» supo conquistar los aplausos y porras de los fans.
