El próximo viernes, cuando el príncipe William este parado en el altar de la Abadía, a la espera de la llegada de su
futura esposa, deberá recordar con detalle cada paso del protocolo.
Seguramente admirara el vestido de Kate, dirá sus votos matrimoniales frente a todos los invitados y a las cámaras y escuchara atento las palabras del Obispo de Canterbury, quien lo convertirá en hombre casado.
Pero una vez que termine el intercambio de votos y sean declarados Marido y Mujer, no habrá beso ni en la boca ni en la mejilla, solo campanadas. La Iglesia de Inglaterra tiene prohibido el beso en las ceremonias, en especial en una Abadía tan tradicional e importante como la de Westminster.
«No habrá beso durante la ceremonia», explicó el reverendo Dr. John Hall, responsable de revisar cada evento que ocurra en la Abadía de Westminster. «Nosotros no hacemos eso en las Iglesias de Inglaterra, eso es más una cosa de Hollywood, eso de ‘ahora puede besar a la novia’, aquí no ocurre», dijo.
Pero si habrá beso fuera de la Iglesia y será un beso con hora marcada y visible para los ojos de todo el mundo. A la 1.25 pm (8.25 am hora del este de Estados Unidos), Kate y William se darán un beso en el balcón del palacio de Buckingham, donde serán retratados por cientos de fotógrafos y cámaras de todas partes, convirtiendo ese momento en uno de los más esperados de la ceremonia.
Terra Estados Unidos
