Hablar del éxito que ha generado la saga Call of Duty, uno de los FPS más importantes que existe, resulta sencillo y habitual.

Aplaudir su excelente número de ventas anuales y anunciar que su multijugador sigue encabezando los puestos más altos dentro de la experiencia online siempre resulta agradable. Pero argumentar aquellos aspectos negativos que ha fomentado este videojuego en la industria, es otra cosa bien distinta y a menudo fuente de polémica entre multitud de jugadores, algunos de ellos sectarios que adoran a este videojuego con una devoción casi enfermiza.

Su llegada en el año 2003 revolucionó el género gracias a sus novedades (disparo desde el alza, gran ambientación bélica, multitud de enemigos y aliados en pantalla, etc) Sus entregas posteriores mantuvieron la popularidad y el éxito, pero fue en 2007, con la llegada de Call of Duty: Modern Warfare y la introducción de un gran y adictivo modo multijugador, una de las influencias más constantes en muchísimos videojuegos durante esta generación, cuando la fórmula CoD comenzó a explotarse sobremanera año tras año.

Este artículo viene inspirado por las recientes declaraciones que han lanzado los creadores de Red Orchestra en el medio PC Gamer, los cuales afirman que Call of Duty ha arruinado a una generación de jugadores de FPS. John Gibson, presidente de Tripwire Interactive, considera que el legado de CoD ha sido muy negativo. Según comenta, los shooters están mejorando, alejándose de esa experiencia guiada o “sobre raíles” y distanciándose de la sombra del cine de Hollywood gracias a la introducción de elementos propios de los RPG, algo que sin duda ha enriquecido al género, dotando de una mayor profundidad y complejidad a los disparos subjetivos.

Gibson se muestra decepcionado por el estado actual de los shooters multijugador y cuenta como cuando desarrollaba un Action Mode para Red Orchestra, tenían un grupo de jugadores hardcores de Call of Duty, a pesar de que la meta del estudio era crear un juego más accesible (Red Orchestra es un FPS realista) casualizarlo un poco, no hubo manera de que este grupo de jugadores disfrutara con una experiencia diferente y más realista. Sinceramente, no creo que estemos ante un caso de envidia provocado porque el vecino gana más dinero o triunfa más que yo.

La saga Call of Duty, en su día, revolucionó el género gracias a unas novedades muy concretas, a lo largo de su historia podemos destacar sus mayores logros: su llegada en 2003 tomando por todo lo alto el testigo de Medal of Honor, la temática actual de los conflictos y el brillante multijugador de Modern Warfare en 2007 y el lanzamiento en 2008 de una de las mejores entregas que se han hecho, World at War, la entrega que también introdujo el divertido modo zombi.

Después de todo esto, que no es poco, lo único que se ha hecho es marear la perdiz con nuevas entregas que no aportan absolutamente nada al género, presentando un nuevo videojuego de manera anual con la excusa de vendernos, otra vez , el mismo modo multijugador. Es aquí, en su mayor logro, donde efectivamente esta saga ha hecho daño, tanto a su género como a la industria del videojuego en general. Indirecta o directamente, según quién lo mire, también ha fomentado la importancia del modo multijugador por encima del modo historia de un videojuego.

Al género PFS ha conseguido obstruirlo, ralentizando su evolución, al igual que a muchos jugadores, como si no hubiera otras armas que disparar que no fueran las de esta saga. Menos mal que existen otros first person shooters como Halo, Condemned, Bioshock, Prey, Left 4 Dead, CoJ: Bound in Blood, Borderlands, Resistance, la serie Bad Company de Battlefield, Rage o el reciente Dishonored entre otros, que aportan algo de variedad y sabiduría entre tanta ineptitud. Pero como decía no solo ha ralentizado el avance del género FPS, también ha contagiado su mala política a otros estudios, ávidos por cosechar el mismo éxito, sirviendo como fuente de inspiración para muchos proyectos, surgiendo híbridos y modos multijugador que son calcos baratos. Algunos funcionan bien, pero al final lo que se consigue copiando la fórmula del vecino es que disfrutemos de una catálogo de videojuegos clónicos y sin personalidad. Esto ha sido una constante durante esta generación. Echad la cuenta y pensarlo, si por cada nueva entrega de Call of Duty hubiéramos tenido en su lugar un nuevo FPS, distinto y original como puede ser Dishonored, el género FPS quizá hubiera sido otra cosa en esta generación.

Alabo las virtudes de esta saga, las conozco muy bien porque las he experimentado y disfrutado durante todos estos años, al igual que su gran y adictivo multijugador, sin duda uno de los éxitos más notables de esta generación, todo hay que decirlo, pero yo también creo que estirar su éxito de la manera en que se ha hecho ha conseguido perjudicar al género y ha estancado a multitud de jugadores, los mismos que han contribuido a que esta saga se mantenga como un rey obsoleto empeñado en seguir sentándose cada año en el trono FPS, un trono que hay que ganarse como bien hizo en su momento. Pero ese puesto de honor hay que mantenerlo, y para conservarlo, a ojos de los que de verdad nos gusta este género, no basta con un modo multijugador, el mismo que cada año se nos presenta envuelto en un papel de regalo diferente. Se necesita algo más, aportar nuevas ideas, intentar mejorar las virtudes conseguidas, evolucionar, ofrecer modos campaña de calidad, que esos disparos estén bien justificados dentro de una buena historia y unos personajes creíbles. Este género puede ser más profundo y original de lo que algunos se creen y unos pocos juegos de esta generación, dentro de este género, así lo demuestran.

Call of Duty ha terminado convirtiéndose en un fenómeno multijugador parecido a Counter Strike, con una comunidad igual de potente o más y en muchos casos, igual de cerrada a nuevas propuestas.

Fuente: borntoplay.es