Chile.- Un show conciso, de poco más de una hora, bastó para demostrar porque Alex Turner es hoy el más
destacado compositor del rock británico, y hacia donde lleva ahora a su banda, los Arctic Monkeys, apostando al cambio en lugar de profitar del éxito rotundo de su disco debut (Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, 2006), y de las alabanzas de sus tres sucesores.
No sólo ha cambiado el look de Turner (que hoy se peina como una teddy boy de los años cincuenta, jopo incluido, y usando gafas y polera de motoquero); la música en vivo de los «monos» ha mutado a una espesa pared de guitarras oscuras, evolucionando desde el punk de pub de su exitoso primer disco, hasta otra versión más pesada, donde toman protagonismo los arpegios y riffs menores («Crying Lightning», «Library Pictures»), y los detalles de teclados tenebrosos («Pretty Visitors», «505», con la que cerraron el show tras el bis).
El punto de inflexión en su carrera de su tercer disco «Humbug» (2009), producido por el líder de Queens Of The Stone Age, Josh Homme, dejó huella en el grupo. Y aunque en «Suck It And See», del año pasado, retomaron el pop retro de guitarras y ese humor mordaz tan típicamente británico (con títulos como «The Hellcat Spangled Shalalala» y la misma «Suck It And See», que también sonaron esta noche), la marca oscura permaneció. Matizada también con toques de su propia versión del blues rock, en temas como «Don’t Sit Down Cause i’ve Moved Your Chair» (con la que abrieron el concierto) y «Brick by Brick».
Incluso a la hora de escoger canciones de sus primeros discos, la banda eludió algunos clásicos y privilegió temas en ese tono pesado, como «If You Were There, Beware», «Do Me a Favor» o la frenética «Brainstorm», donde se luce el baterista Matt Helders, el motor que en vivo no sólo empuja hacia adelante esa pared de guitarras, sino que además secunda con efectividad a Turner en los coros.
Sin embargo, también hubo espacio para otros clásicos ineludibles de su pasado más «bailable», como «Teddy Picker», «Still Take You Home», el habitual cierre antes del bis con «When The Sun Goes Down» (que el público coreó ante la sorpresa de Turner), y los toques ska de «Fluorescent Adolescent», el respiro más suave de toda la noche antes de despedirse.
A esta hora, el público se agolpe para disfrutar de los últimos shows de la noche, la islandesa Björk en el LG Stage, y la electrónica de Calvin Harris en el Perry’s Stage del Movistar Arena.
