La estrella británica se molesta de que sus fans le pidan que vaya a sus ciudades con su show
Robbie Williams se embarcará en una serie de conciertos por Europa este verano para promocionar su último trabajo discográfico, pero el artista no está dispuesto a satisfacer los deseos de cada uno de los fans que quieren verle en sus respectivas ciudades. De hecho, al popular cantante le molesta que sus admiradores le exijan repetidamente que presente su nuevo espectáculo en sus localidades de residencia, y atribuye a aspectos como su salud o su pereza el hecho de que no vaya a hacer un esfuerzo adicional para contentar a sus seguidores con una visita.
«Por favor, dejad de preguntarme que por qué no voy a ir a esta o aquella ciudad. La respuesta en todo caso es que no conozco la razón o que no tengo intención de esforzarme demasiado a la hora de salir de gira. Tengo que recordaros a todos que en 2006 acabé en el hospital porque intenté complacer vuestros deseos y presentarme en todo tipo de lugares. No tengo la energía suficiente para estar cantando a todas horas y por todo el mundo. De verdad, perdonadme si alguno de vosotros se siente excluido por mi decisión, pero necesito proteger mi salud», espetó el británico durante un encuentro virtual que mantuvo con sus fans.
El excomponente de Take That asegura también que él no se ha implicado directamente en la programación de su esperada gira, una labor de la que admite no estar interesado porque su prioridad absoluta consiste en preparar el mejor espectáculo para entretener a su público más fiel.
«Yo nunca me encargo de planear la ruta que voy a seguir de gira. Nunca lo he hecho porque es un aspecto secundario que no me provoca el mínimo interés. Por eso no tengo ni idea de por qué voy a actuar en unos sitios y no en otros. Yo voy adonde me mandan, y lo único que me preocupa es subirme al escenario y haceros pasar el mejor rato de vuestras vidas», añadió.
Pero Robbie no solo va a reducir la extensión de su nueva gira, sino que también lo hará el aforo de sus recitales. El que fuera ídolo adolescente en la década de los 90 revela que quiere deleitar a sus fans más leales con un espectáculo más íntimo en el que pueda interpretar su repertorio menos comercial, por lo que prefiere no arriesgarse y dejar para otra ocasión los conciertos multitudinarios en los que se vería obligado a satisfacer a una audiencia más heterogénea.
«Después de haber actuado en grandes estadios, siento que las canciones de este disco encajan mejor en recintos más reducidos como los pabellones. Cuando el número de plazas es más limitado, solo mis fans más acérrimos estarán dispuestos a luchar por las entradas y a ellos les encantará que interprete mis canciones menos generalistas. Actuar en un ambiente más relajado me permite jugar con el listado de temas, y arriesgarme a cantar aquellas que quizá no gusten tanto al público general. Va a ser todo un regalo para la gente que sigue mi trayectoria desde el principio», concluyó.
