Entre tantos eventos que ocurren en la nocturnidad caraqueña, fui invitado a «Gente Bella» de la Revista Look Caras. Una velada que si les soy sincero, no entendí. La presentación de cuatro diseñadores, en un ambiente gastronómico en donde a la par del desfile, se servía la cena, fue realmente un desastre.
Los mesoneros no respetaban el paso de las modelos y ni hablar del error de no tener un presentador o alguien que guiara el desfile y diera crédito a los diseñadores. La idea como tal no me parece alocada, lo que si es que muchos detalles se fueron de las manos. He estado en otros eventos, donde se ha podido combinar el arte culinario y la moda en una deliciosa velada, sin embargo, no fue el caso de esa noche. La primera en presentar su «mini colección» fue mi amiga personal, la diseñadora Mariela Guzmán, quien en cuatro vestidos cortos en colores purple, grey grapes, fucsia y el tradicional negro, marcó su presencia y el estilo que le caracterizan. Sin embargo, siento que falta en su caso imponer un statement que lograría sin problema con una buena propuesta de estilismo y maquillaje. De igual forma disfrute de sus impecables diseños, que sin duda resaltan la elegancia de la mujer venezolana.
Para Leer + Click Aqui
Entre tantos eventos que ocurren en la nocturnidad caraqueña, fui invitado a «Gente Bella» de la Revista
Look Caras. Una velada que si les soy sincero, no entendí. La presentación de cuatro diseñadores, en un
ambiente gastronómico en donde a la par del desfile, se servía la cena, fue realmente un desastre. Los
mesoneros no respetaban el paso de las modelos y ni hablar del error de no tener un presentador o
alguien que guiara el desfile y diera crédito a los diseñadores. La idea como tal no me parece alocada,
lo que si es que muchos detalles se fueron de las manos. He estado en otros eventos, donde se ha podido
combinar el arte culinario y la moda en una deliciosa velada, sin embargo, no fue el caso de esa noche.
La primera en presentar su «mini colección» fue mi amiga personal, la diseñadora Mariela Guzmán, quien
en cuatro vestidos cortos en colores purple, grey grapes, fucsia y el tradicional negro, marcó su
presencia y el estilo que le caracterizan. Sin embargo, siento que falta en su caso imponer un statement
que lograría sin problema con una buena propuesta de estilismo y maquillaje. De igual forma disfrute de
sus impecables diseños, que sin duda resaltan la elegancia de la mujer venezolana.
Caso contrario fue el de los dos diseñadores siguientes, las carteras de LilianaÁvila no se destacaron
en la pasarela. En la moda «menos es más», regla de oro que hubiera servido para enaltecer las piezas de
esta diseñadora, de la que quisiera ver más, pero esta vez de manera más organizada, con menos volumen
de piezas y con un concepto más solido, los antifaces fueron un failtotal. Mara Montauti fue otra de las
diseñadoras que presentó su propuesta esa noche. Un desatino total la propuesta de maquillaje, estilismo
y accesorios. No se puede ser tan literal, la primavera no son sólo flores. No era el lugar, ni el
momento. No fue oportuna esta colección vaporosa de bragas, vestidos y túnicas un tanto «playeros». La
piscina del Hotel Pestana hubiera sido mejor locación y desistir de la «formula floral» es estrictamente
necesario. Lo que sin duda brillo en esta noche, fue el desempeño del diseñador Alejandro Ramirez, que
sin duda continua siendo un must en los guardarropas de las venezolanas. Cinco piezas negras enmarcadas
dentro de la pequeña BlackCollection by AR_ound fueron suficientes para darle un nuevo look al famoso e
imprescindible Little black dress. Vale destacar también el gran trabajo de la gente de The Front Row
quienes hicieron un styling de altura, para las piezas de Alejandro. Volumen, escotes, pailettes y
plumas se combinaron para resaltar figuras y mostrar piel, de una manera elegante y vanguardista. Sin
duda lo mejor de la noche. Las fotografías son cortesía de rumberos.net
